A&S Cap1 “El funeral y la misteriosa propuesta”

Buenas a todos, que bueno retomar algo que disfruto tanto como escribir y entretener, aunque sea unos segundos, a la gente.

Tras largo tiempo sin escribir os traigo algo que espero que os guste, intrigue y emocione, A&S , ¿y qué es A&S? Son una serie de relatos de que nos contaran las historias de Andy y Susy, dos jóvenes adultos que se ven abocados a embarcarse en una aventura por distintos motivos. ¿Quieres averiguar cuales son esos motivos? Quédate aquí y sigue entrega a entrega hasta averiguarlo.

Sin más os dejo con la primera entrega titulada “El funeral y la misteriosa propuesta”, ¡que lo disfrutéis!

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Caían las gotas sobre su rostro en aquel sombrío día, mientras contemplaba en soledad la lápida de su padre, pensando en que sería de él y su hermano pequeño, ahora que su padre no estaba.

Andy no estaba particularmente contento; su hermano Ross, no había acudido al funeral y pensó que estaría haciendo cualquier estupidez usual en una persona podrida por el consumo de sustancias y el trapicheo con estas, así que fue a buscarle al sitio que más solía frecuentar, Moretti’s. Este era un bar frecuentado por la gente pobre de Bienville (Luisiana) y por delincuentes que realizaban sus negocios allí.

Andy llegó al cochambroso bar y encontró a su hermano tirado de mala manera en un desgastado sofá de cuero con la mirada perdida.

Andy: Ross, ¿¡qué demonios haces aquí!?

Ross:

Andy: ¡Ross! ¡Estúpido cabeza hueca, contesta!

Ross: (Incorporándose)  Hola hermanito, ¿cómo estás? ¿Qué día más lluvioso eh? Estaba aquí disfrutando aquí de la mejor “alegría”  de Luisiana, ¿quieres probar un poco?

Andy: ¡Idiota! ¡Has olvidado el funeral de nuestro padre! Estás podrido por esa porquería…

Ross: Lo…lo siento Andy…dime, ¿qué haremos ahora? ¿qué te parece si nos vamos de este pueblucho?

Andy: Eres un cobarde, siempre escondiéndote y huyendo de los problemas como solía hacer ella…

Ross: No menciones a nuestra madre, ella abandonó a nuestro padre porque no soportaba una vida tan oscura y triste en este miserable pueblo.

Andy: Lo malo viene, lo bueno lo debe buscar uno mismo, Ross. Así que ella debería haberse quedado junto a nuestro padre, y quizás ahora las cosas serían diferentes…

Ross: Quizás si o quizás no… Ya nunca lo sabremos…

Andy: De cualquier manera Ross, nos quedaremos aquí y levantaremos el taller de nuestro padre.

Ross: Hablando del taller… Hace un buen rato estuve hablando con un tipo y lo vendí por 2000 dólares…

Andy: ¡Maldita sabandija! (coge a Ross del cuello de la camiseta) ¡Es lo único que nos ha dejado nuestro padre para ganarnos la vida! ¿¡A qué desgraciado le has vendido nuestro taller!?

Ross: No estoy muy seguro… Creo que se hacía llamar Deux Visages…

Andy: ¿Dos caras? ¿Cómo el malo de Batman? Vaya nombre…

Ross: Yo si fuera tú no me reiría tanto hermano, “tu villano de comic”, controla todo lo que ocurre en el sur de Luisiana y es uno de los narcotraficantes más importantes de todo el estado.

Andy: Hermano mío, veo que tu umbral de estupidez ha alcanzado la cota más alta de su historia…

Pero bueno… Sea como sea, tendremos que recuperar nuestro taller, pero sin dinero parece complicado… Vaya lío… ¡Y todo gracias a ti Mcfly!

Ross: ¡Para de meterte conmigo! Pensaba que era lo mejor, conseguir dinero e irnos de aquí…

Andy: Pues tu estupidez nos va a salir cara. A veces me cuesta creer que seas mi hermano…

En fin, quédate aquí, voy al baño.

Ross: De acuerdo.

Andy se dispuso a ir al baño y notó que un lugareño le observaba, se sentía nervioso y curioso a la vez por lo que pretendía el dueño de ese par de ojos que lo observaban.

Cuando salió del baño, en medio de la oscuridad que el baño de un ruinoso bar posee, una voz habló dirigiéndose a él.

Hombre misterioso: ¡Chico! Os he oído a ti y a tu hermano y veo que andáis cortos de pasta y yo necesito un pequeño favor… ¿Quieres ganar algo de dinero?

Andy: Para no oírnos… Pero, ¿Quién eres tú? ¿Y por qué quieres ayudarnos?

Entonces se le acercó y pudo reconocerlo, era aquel hombre viejo que le había estado observando.

Hombre misterioso: Soy un buen samaritano. Si quieres hablar sobre mi oferta, ve al callejón del cuervo mañana sobre las 11 de la noche. En cuanto a mi nombre puedes llamarme J…

En ese instante, un trueno sonó y dejó solo a Andy que llamó aquel hombre misterioso sin recibir respuesta. Aquella voz no le había hecho sentirse incómodo e inseguro, algo bastante raro en tal situación.

Andy decidió volver a la mesa con su hermano, pensando si debía o no acudir a aquel callejón y en qué consistiría aquel pequeño favor…

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