¿Me arriesgo?

¡Muy buenas Brookers! Ya casi estamos en el final del día más odiado por todos(incluido Garfield). Si amigos, el lunes está tocando a su fin y lo hace de forma alentadora con este magnífico artículo de reflexión, de mi querida amiga Eu, sobre arriesgarse . En la vida hay situaciones en las que tenemos que jugárnosla a una carta y aprender de ello, salga bien o no, pero nunca quedarse quieto, paralizado por el miedo, porque es lo más peligroso.

Espero que disfrutéis está magnífica publicación y recordad que nos vemos mañana. Sed buenos y, brook yourself!

arriesgarse-para-ganarMiedo… esa maldita palabra que nos anula, que acaba con nosotros en un segundo. Ese sentimiento al que no nos atrevemos a enfrentarnos sin ni siquiera preguntarnos por qué.

Sin embargo, para ser felices debemos librarnos de él o, al menos, esconderlo en el rincón más recóndito de nuestra mente, ya que, sólo de esa manera podremos llegar a la felicidad.

También es cierto que, a medida que cumplimos años, nos vamos dando cuenta de que esa felicidad “plena” que nos invadía cuando eramos pequeños por el más mínimo detalle (levantarte un sábado por la mañana para ver los dibujos, bajar un rato al parque, tomar un baño con tus juguetes, cenar una pizza en casa un domingo por la noche…) y que pensamos que se quedaría con nosotros para siempre, va desapareciendo.

Y a pesar de que hoy en día añoramos esa felicidad, ya nos es prácticamente imposible de encontrar. Cualquier cosa que nos haga felices se ve afectada por las preocupaciones que rondan nuestra cabeza, inexistentes en la infancia, y no nos damos cuenta de que siempre hay un motivo para estar felices (salud, gente que nos quiere, trabajo…); son estos problemas que nos nublan la razón los que difuminan ese ideal de felicidad de nuestra cabeza.

el-mayor-riesgo-es-no-arriesgarProbablemente, la opción más acertada para librarnos del miedo y por lo tanto, para ser felices, sea arriesgarnos, lanzarnos a cualquier cosa que la intuición nos diga que debemos hacer. La intuición no siempre es certera pero sí la gran mayoría de las veces. Y si hay algo realmente válido para con nosotros mismos es dejarnos guiar por ella.

Por supuesto que arriesgarse no es fácil, puedes ganar o puedes aprender, porque eso sí, nunca jamás una experiencia fallida es un fracaso, al contrario, nos enriquecerá independientemente de lo que hayamos sufrido durante el trayecto. De hecho, cuanto más sufres, más aprendes.

“¡Arriesga! ¡Arriesga lo que sea! Despreocúpate por las opiniones de los demás, por esas voces. Haz lo más difícil del mundo para ti.” (Katherine Mansfield)

Esto puede estar relacionado con diferentes aspectos de nuestra vida, sin embargo, la mayoría de vosotros al leer estas líneas probablemente estéis aplicando su contenido al terreno del amor, porque al fin y al cabo es lo que más rápido pone fin a nuestras penas. Y es que la única forma de recuperar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos, ya que tenemos la necesidad de estar acompañados.

Y finalmente sabremos que arriesgarnos ha merecido la pena cuando alguien nos diga “te necesito”.

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